En estos tiempos de crisis que corren, y superada ya la de los 50 estoy planteandome la compra-capricho de una moto que sea algo así como el canto del cisne. A los maduritos ya no nos interesan RR ni las incomodas posturas a lomos de una moderna montura fabricada con carbonos y plastico, nos llama la atención una vuelta al pasado, las motos de metal con llantas de radios y personalidad marcada. Será por esto que estoy modestamente ahorrando sin prisa para comprar una neoclasica y ahora viene el dilema hay tres modelos, tres que llaman mi atención : la Triumph Bonneville, la Kawa W800 y como no la Guzzi V7. A mi gusto la esencia de las british sesenteras la tiene la Kawa, la Guzzi apuesta descaradamente por los setenta con claras alusiones a la deportiva V7 SPORT una supersport de la epoca y quizá la que mas deberia apostar por la tradición se quedá a medio camino con su Bonnie, eso si a cambio de las mayores prestaciones. Para los que peinamos canas si es que hay algo que peinar lo que menos nos impresiona son unos cuantos CV de mas y sabemos por experiencia que con 49 CV se puede llegar al fin del mundo y realmente la estetica y la comodidad es lo que suele inclinar la balanza. Si todo va bien algun día quizá reuna el dinero necesario para estrenar una de estas joyas, mientras tanto me conformaré con mirar sus fotos desde mi ordenador. Ya se que alguien apuntará que no he dicho nada de la Bullet de Royal Enfield, pero sinceramente creo que juegan en otra liga, aparte de mis dudas sobre la calidad de sus acabados y fiabilidad parecen excesivamente caras para lo que ofrecen aunque he de reconocer que esteticamente (y tambien mecanicamente) son las más clasicas de las retro.
El hallazgo en el trastero de mi suegro de esta vieja chaqueta motorista, me encanto. Resulta que fue compañera inseparable de correrias con mis motos alla por el año 78, juntos desafiamos al frio a la lluvia, rodamos por el gris asfalto, paseamos por las calles. Sus bolsillos eran como un pequeño drugstore, habia de todo, poco dinero, bujias, algun destornillador, la documentacion. Una vieja prenda que lleva cosida con ella parte de mi pasado. Y que tras una pasada por la lavadora recupero su pasado esplendor. Solo ella y yo sabemos que el parche bordado de la manga izquierda cubre una herida de las muchas de entonces, en que jugaba a las carreras. De nuevo esta dispuesta a salir rozando el viento, a lomos de mi pequeña 125, quiere recuperar el tiempo perdido entre trastos y polvo de un viejo trastero.
El domingo pasado 22 de junio, estuve visitando el salon de la moto clasica de EL BURGO DE EBRO todo un referente en Zaragoza. 
Estando muy Cerca de cumplir mi primer medio siglo de vida, y mi aficion o adiccion por las motos sigue aumentando.